Personajes

JUANITA RINGELING

ACTRIZ | CHILE

Texto: Carolina Espinosa   Imágenes: Gentileza de Juanita Ringeling

Vivió su infancia y adolescencia en Zapallar, el Mar es fundamental en su vida y se nota. Estudiar Teatro fue el paso siguiente a todos los shows escolares en los que participó desde niña. Debutó en televisión el año 2008, en TVN. Los programas de viajes para el canal 13C, Carnaval y El Crucero, le permiten realizar una de sus pasiones, viajar. Desde hace un tiempo vive en Los Ángeles, Estados Unidos, un viaje de descubrimiento y crecimiento, que además la ha llevado a centrarse en la música, además de la actuación. Una mujer versátil, con opinión y valiente. Aprovechamos una de sus visitas a Chile, para hablar con ella y saber en qué estaba.

Cuando decides mudarte a Los Ángeles (California), el 2016 ¿qué buscabas?

 

La verdad es que yo siempre quise moverme a un lugar nuevo porque siempre he sido muy viajera, pero es súper distinta la experiencia de vivir y armarse completamente en un nuevo lugar, y un poco lo busqué, se dieron las situaciones de vida, y decidí cerrar todo, hacer dos maletas y partir a los Ángeles. No fui buscando un resultado, sino buscando un camino, un camino de descubrimiento, un camino de crecimiento espiritual, un camino de ver cómo era vivir en otro lugar, quien era viviendo en otro lugar y qué oportunidades se abrían estando en otro lugar.

 

¿Hay alguna diferencia entre aquello que buscabas, al momento de partir, y lo que buscas hoy?

 

Sí, me di cuenta que lo que busco allá no es tan distinto de lo que busco acá o en cualquier lugar del mundo. Creo que, hay descubrimientos que me hacen distinta pero los objetivos son los mismos.

 

No tiene que haber sido fácil partir de cero en una ciudad donde, además se habla otro idioma, considerando que en Chile tenías una carrera.

 

No, no ha sido para nada fácil, pero ha sido entretenido, por una parte, sanador, por otra parte, y un desafío importante, también. Claro, es otro idioma, es otra industria, son otros amigos, es todo de nuevo, absolutamente todo de nuevo. Pero eso tiene su encanto también, porque te da la posibilidad de reinventarte un poco, aunque uno ahí se da cuenta que es imposible escapar de lo que uno es, y de lo que, para bien o para mal, has acumulado en tu vida. Ha sido difícil en muchos sentidos, sobre todo en lo laboral. Me ha costado más armarme allá, sobre todo considerando que me fui en un súper buen momento en mi carrera en Chile, pero eso me ha dado tiempo para valorar el ser, y no el hacer, y redescubrir que tengo que, y que tenemos como seres humanos, aprender a definir a la gente, no por lo que hace solamente, sino por lo que es, y eso ha sido un camino súper bonito, bajar esa frenética búsqueda de dar valor a las personas por lo que están haciendo, en vez de lo que están siendo.

 

Los latinos y los chilenos, en particular, vivimos aclanados y en comunidad, muy distinto a la forma de vida “gringa”, ¿Cómo has vivido esta diferencia?

 

Sí, es distinto, súper distinto. Yo creo que esa es una de las brechas culturales más grandes que hay entre los latinos y los gringos, tenemos forma de hacer comunidad muy distinta. Nosotros tenemos una relación con la cooperación con la comunidad, con la familia, con el crecer juntos, que no la tienen mucho los gringos, los gringos son los self-make y valoran al que crece solo y le gana al otro, y eso, en parte, ha sido difícil, pero, tengo una buena comunidad de latinos allá. Debo reconocer que también hay excepciones y me he hecho de preciosos amigos gringos que, desde su cultura distinta, son capaces de hacer familia y quizás también por ello, busquen amigos “no gringos” y este tipo de relaciones que son más calentitas, más acogedoras.

Te mueves entre la actuación y la música ¿En qué proyectos estas ahora?

 

Ahora estoy en un musical Piratas del Caribe, que está muy muy entretenido. Estoy grabando mis propias canciones, por primera vez, en Los Ángeles. Eso lo deje un poco parado mientras estoy acá en Chile. Tuve una participación cortita en una serie y estoy dirigiendo un documental, aunque me ha costado mucho hacerme el tiempo y sentarme a editarlo, pero está ahí, parte del material está muy bonito y tengo que re-encantarme con eso y darme el tiempo. Y bueno, sigo trabajando con muchas organizaciones en temas de sustentabilidad, de economía circular, del zero waste o desperdicio cero y también con muchas organizaciones sociales.

 

Háblanos de “Rosa”, ¿de qué habla esta canción?

 

Rosa es una declaración de amor. Pero una declaración que, en el fondo, le pide a esa otra persona que baje la guardia, que se entregue. Es una canción muy simple, que nació en una noche, improvisando con mi ukelele, bien desafinado mi ukelele eso sí, porque no se afinarlo bien. La canción la hice en Los Ángeles, cuando llegué y la dejé guardada en un cajón. Hace un tiempo conocí un productor argentino, Rodrigo Crespo, que es un crack, me metió al estudio y me dijo “ya, tienes que hacer algo, basta de ser interprete para otras personas, basta de hacer la música para teleseries y cosas, muéstrame algo tuyo”, y la saqué, le encantó, la grabamos y desde ahí en adelante hemos seguido grabando, y ya tenemos 4 canciones, que han salido de diferentes formas.

 

¿Cuál sería tu proyecto soñado?

 

Tengo un proyecto con el cual sueño hace mucho tiempo, que involucra viajes, lenguas y música.

 

¿Qué piensas del amor? A veces, pareciera ser algo inalcanzable, diseñado para algunos.

 

No creo que sea inalcanzable, yo tengo súper buenos referentes amorosos en mi vida, mi familia, mis padres, mis hermanas, mis mejores amigas. Creo que, lo que es más inalcanzable es el compromiso, o los niveles de compromiso, con el exitismo que estamos viviendo y el individualismo, creo que tiene que ver más con eso, con que no tenemos resuelta otras áreas de la vida y no podemos avanzar juntos. En mi caso, he tenido varias relaciones, bastante largas y siempre uno saca cosas bonitas de cada una de ellas y uno aprende, y me han sumado nuevas cosas a mi vida, pero finalmente, no han resultado.

Eres actriz, y seguramente te ha tocado vivir episodios de acoso como los que se han estado destapando ahora, no sólo en Chile sino en todo el mundo ¿Qué opinas de todo esto? Denunciar no es fácil, las mujeres tendemos a pensar que tenemos responsabilidad en estos hechos.

 

Como actriz sí me han tocado momentos de abuso de poder, marcados por una supremacía masculina, pero la verdad es que no tengo nada específico que denunciar. Como lo he dicho antes, esto es un problema cultural de hombres y mujeres, es algo que tenemos que cambiar en nuestras cabezas, ambos, quienes aceptan y quienes abusan. Me gusta que se haya producido este destape, y que las mujeres estén hablando y que los hombres empiecen a cambiar sus hábitos. Es un remezón muy necesario para redefinir los roles, los tratos, los limites. Pero también creo que debemos tener cuidado y no tratar estos temas con liviandad, ser responsables, y profundamente honestos. No hay que olvidar que muchos de estos casos terminan en procesos judiciales y que cada palabra vale, y le puedes cagar la vida a una persona y a su entorno. Tenemos que tomarnos muy en serio esto, y la revolución no está en atacar al género masculino, muy por el contrario, es empezar a construir juntos una cultura más rica, más justa, donde no haya abusos y donde nosotras no nos dejemos ser abusadas.

 

¿Cuáles son tus mayores tesoros y por qué?

 

Mis mayores tesoros son mi familia, mi vida en Cachagua, ahí están todos mis recuerdos, mi formación, el amor, el amor a la naturaleza. Y otra cosa que atesoro mucho es mi niñez en Loncoche, el refugio del alma, el refugio de la infancia. Y por último la curiosidad, que ha sido uno de los motores principales de mi vida; la que me ha llevado a viajar por el mundo, a experimentar distintos tipos de trabajo, a leer libros del mundo, a probar sabores exóticos, en fin, a querer conocer, vivir y aprender cada día.

 

Si pudieras elegir 3 súper poderes ¿Cuáles serían?

 

¡Qué difícil lo del súper poder! ¡hay tantos! Me encantaría tener el poder de regenerar la naturaleza, de poder volar, y, por último, tener una empatía superior para no estar interpretando al otro, sino que realmente pueda entender desde su perspectiva, y mirar el mundo desde su trinchera, básicamente. Es decir, ponerse en el lugar del otro para ver como mira el mundo.

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