Payo Söchting

Ilustrador, Muralista & Diseñador Gráfico.

Director Artístico en Colectivo Bla!, Hecho en Casa Fest y El Barco Volador.

por Carolina Espinosa

Imágenes: Gentileza Payo Söchting

Escuchar hablar a Payo, moviliza. Dan ganas de poner en marcha todas esas ideas que vamos guardando en algún lugar, soñando que algún día puedan ver la luz. Cómo generar impacto, positivo, es lo que, a este diseñador de 37 años y padre de 3 hijos, lo impulsa a estar en más de 5 proyectos a la vez “Para mí es como cuando estaba en el colegio, con varios ramos a la vez, le dedico a cada uno un tiempo determinado de mi día”. Pedro Pablo era su nombre, hasta que decidió cambiar legalmente su nombre a aquel sobrenombre que le pusieron siendo muy niño: Payo. Hijo de una arquitecta y un arquitecto, de familia artista, estudiar algo relacionado a esto, se dio de forma natural.

 

 Entró a la Universidad Finis Terrae con la idea de ser arquitecto, pero en el plan común que tiene dicha universidad con la carrera de diseño, encontró finalmente su verdadera vocación: el diseño, aunque alcanzó a hacer varios ramos de arquitectura, que influyeron en su forma de ver la ciudad, antes de cambiarse definitivamente a la carrera de diseño. La etapa de la universidad le abrió un mundo de posibilidades, de expresión artística, que no conocía.

 

 Trabajó, en paralelo a sus estudios, desde primer año, en distintos ambientes vinculados al arte, lo que se tradujo en una de sus primeras iniciativas de emprendimiento: “Jurel tipo Salmón”. La idea detrás de esta iniciativa era potenciar la identidad nacional que, según él, se estaba perdiendo con el nuevo acceso a la información, a la masividad. Poleras y stickers con personajes de la época, como Julio Martínez, Cachureos y cosas tan chilenas como la empanada y el cuchuflí., fueron la forma que usó para impulsar nuestra identidad, y funcionó. No era raro ver, por el año 2001 en adelante, a distintas personas con la cara de José María de Navasal (destacado periodista español radicado en Chile que murió en 1999), entre otros tantos personajes, estampada en el pecho.

 

 En esos años universitarios, estando en un carrete, conoce al “SR. F”, Felipe Zegers, quien se convertiría en su socio en lo que hoy conocemos como Colectivo Bla! (colectivobla.cl). Un verano, cuando ambos ya habían salido de la universidad ponen en marcha toda su creatividad para crear un colectivo que “tenga música, por un lado, el tema de la publicidad, el diseño, el arte por otro”. Ese verano nacieron proyectos como el Hecho en Casa (hechoencasa.cl), el mayor festival de arte urbano en Chile, y el Barco Volador (barcovolador.com), un audio libro con música, que dio origen, a su vez, a shows en vivo que han pisado escenarios tan importantes como el Lollapalooza. Junto a estos proyectos, se fueron sumando nuevos proyectos, entre encargos y auto-encargos. Un auto-encargo que dio mucho que hablar fue la campaña “por favor”, 5 mil stickers se pegaron durante una noche en los discos Pare de Santiago, bajo el concepto de generar una comunicación directa y positiva en la ciudad.

Ver una señalética que diga “Pare” no es lo mismo que ver una que diga “Pare, por favor” ¿o no?

 

Con varios proyectos andando, deciden cambiarse a una casa en la calle Purísima, en pleno Barrio Bellavista, marcando una época, tanto para Colectivo Bla! y su profesionalización como para Payo y los murales. Ya había trabajado en algunos proyectos de gran formato, pero no fue hasta que intervino la fachada de la Casa en Purísima, que vio en esta forma de expresión artística su forma personal de hacer ciudad. No pasó mucho tiempo y lo empezaran a llamar para que interviniera otros rincones de la ciudad, como el Museo de Arte de San Miguel y el Gam. Pero entre mural y mural, vuelve a surgir esto de la identidad, de ir más allá, entonces decide invitar a la gente del sector a participar en la ejecución de dichos murales.

 

“Los murales participativos cumplen una labor social importantísima, generan permanencia e identidad. La gente los cuida y además te libera del ego del artista, del ´esto lo hice yo´”.

 

Este sistema, participativo, le ha abierto la posibilidad de desarrollar murales en Colonia, Nueva York, Kenia, México, entre otros países.

 

Tanto de manera individual como con Colectivo Bla!, Payo busca acercar la cultura a las personas: “La cultura somos todos, no es sólo la pintura o el arte, es idiosincrasia, es identidad, mientras más hacemos de la cultura un acto transversal, mayor crecemos en educación”.

 

La cultura ya no está sólo en las galerías, la cultura está en la ciudad. Sacar el arte a las calles, democratizar la cultura. Generar instancias culturales, que sean un aporte para las personas. Cada propuesta, cada proyecto requiere una mirada diferente y eso es lo que lo hace única cada una de sus intervenciones. Han logrado una buena sinergia entre lo público y lo privado, en beneficio de muchos.

 

Sobre el futuro de Colectivo Bla!, Payo sostiene que, ser una franquicia que puede ser vendida en el extranjero es uno de los pasos a seguir, un festival chileno para el mundo, pero antes que eso, lo primero es regionalizarlo, llevarlo fuera de Santiago. Que sea un acto masivo, de todo el país.

 

“Nos interesa que la gente participe, no sólo los artistas, es por esta razón que abrimos el concurso de intervenir la torre Entel para todo público y pasamos de recibir 40 propuestas a 1.700”.

 

Pensar que la cultura es sólo responsabilidad del Estado es un error, es responsabilidad de todos y algunas marcas han entendido su responsabilidad en esto, lo ideal es que se sumen muchas más. Tiene que haber más acceso a la cultura, más acceso a las ciudades. Payo lo tiene claro. La invitación es a descubrir la ciudad, a salir de la cotidianidad, a consumir cultura.

 

“Encontrarse con una intervención urbana cuando vas camino a tu trabajo, algo que te haga pensar, imaginar algo nuevo. Que te mueva”.

AZOTEA
 
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