Las Condenadas

Una historia de Re-inserción

por Carolina Espinosa

Imágenes: Gentileza de Las Condenadas

Un 70% de las personas que deja la cárcel reincide. Setenta por ciento es un dato concreto que, si lo miramos sólo como un porcentaje, no nos dice mucho más que, el nivel de reincidencia es alto. Ahora, si vamos un poco más allá y desmenuzamos ese porcentaje, descubriremos que parte de ese porcentaje reincide porque no tiene reales oportunidades de trabajo por tener “los papeles manchados”. Paolo Garbarini y Rodrigo Agliati, amigos desde la infancia, vieron en esa parte de ese setenta por ciento, la oportunidad de generar un cambio social con un impacto importante no sólo para quienes vienen saliendo de la cárcel, sino también para sus familias.

 

La idea nació en un asado cuando, mientras hablaban de querer ser un aporte para la sociedad y construir un mejor país, un amigo en común les preguntó ¿y por qué no lo hacen? Eso fue suficiente para que, al día siguiente, se pusieran a trabajar. Tenían las ganas y la determinación sólo faltaba el qué. Qué hacer. Paolo tenía la respuesta: “Panes de Pascua”. Todos los años preparaba una antigua receta de familia que regalaba a sus amigos. La idea los llevó a desarrollar un proyecto, “Las Condenadas”, una fábrica de panes de pascua y unas deliciosas galletas (ya que el Pan de Pascua se vende sólo por temporada) que les diera una real oportunidad de trabajo a mujeres que habían estado privadas de libertad. ¿Por qué mujeres? Porque se dieron cuenta que son ellas, la mayoría de las veces, las que levantan una casa y construyen un hogar. Cuando un hombre está privado de libertad, su casa y familia siguen funcionando, en cambio, cuando son ellas las que no están, sus parejas terminan abandonando el hogar y a sus hijos.

 

El nombre, Las Condenadas, se lo pusieron porque, aunque estas mujeres ya han cumplido su condena, la mancha en sus antecedentes las acompaña de por vida y volver a reinsertarse en la sociedad se les hace más difícil.

 

“Hay quienes quieren cambiar, queremos darles la oportunidad de hacerlo”, enfatiza Paolo.

 

Gabriela fue la primera mujer que completó su condena y quiso pertenecer a Las Condenadas. Nunca había trabajado formalmente y estaba convencida que no servía para nada, pero poco a poco fueron trabajando la antigua receta familiar de Paolo, hasta transformarla en un producto de gran calidad. La palabra cárcel genera cierto rechazo por lo que los productos debían ser capaces de derribar cualquier prejuicio, la calidad de los productos era fundamental. Ese primer año hicieron mil panes y los vendieron todos, en 4 días. Con tal éxito que validaron la calidad, validaron la marca y por sobre todo validaron la vida de una mujer que llegó convencida que no servía para nada.

 

Desde esa primera venta, hasta ahora, trabajando en el cowork Cocínalo Aquí, en la comuna de independencia, han sumado al equipo a 9 personas más, quienes llegaron porque escucharon que en “Las Condenadas” buscaban mujeres para trabajar y que ofrecían contrato y beneficios. Todo es nuevo para ellas, han aprendido a manejar su dinero de mejor forma, a levantarse temprano, a tener un horario, a ser responsables por ellas mismas y por sus hijos, a tener un contrato, incluso a movilizarse en metro. Sienten y saben que son capaces de salir adelante. Aprendieron a funcionar de cierta manera y ahora deben desaprender y volver a aprender. No es fácil, pero es posible.

 

“No es reinserción, es inserción ya que nunca han estado insertas en el sistema, han vivido al margen” comenta Rodrigo. “No le podemos pedir todo al Estado, todos debemos ayudar a construir un Chile mejor”, añade Paolo.

 

Saben que no podrán darle empleo a todas las mujeres que salen de la cárcel, por eso les gusta contar la historia para que existan más personas dispuestas a dar oportunidades a todo aquel que quiera cambiar y esté dispuesto a trabajar para eso. Con orgullo pueden decir que llevan 1800 delitos evitados gracias a la creación de “Las Condenadas” pero su meta es llegar a los 100 mil.

 

Cada empaque de las galletas y panes de pascua, trae la historia que hay detrás del producto que se está consumiendo. Una historia de inserción, una historia de oportunidad, una historia de impacto social.

 

Más información sobre sus productos o pedidos directos en @lascondenadas o al email reo@lascondenadas.cl

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