La Gran Muralla Verde

por Carolina Espinosa

Fuente: ecoinventos.com

Imágenes: ecoinventos.com, nationalgeographic.es, xataka.com

Durante muchos años el pueblo Fulani estuvo movilizándose constantemente en busca de prados para su ganado, ya que el feroz avance del desierto del Sahel y el Sáhara, debido al cambio climático, ha dejado prácticamente inhabitable muchas zonas de los países que rodean ambos desiertos, generando, además, escasez de alimentos y hambre entre sus habitantes.

 

Sin embargo, en la actualidad, el panorama ha cambiado considerablemente debido a una iniciativa que se puso en marcha en el año 2007. Once países africanos, en un proyecto lanzado por la Unión Africana, quieren construir una muralla verde de 7.700 km de largo y 15 km de ancho entre Senegal y Yibuti, con el objetivo de parar el avance del Sáhara hacia el sur. El proyecto incluye a once países africanos: Burkina Faso, Yibuti, Eritrea, Etiopía, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sudán y Chad, y cuenta con un presupuesto de 3.700 millones de euros, los cuales se comprometieron en la Cumbre del Clima de París de 2015. Los fondos serán aportados mayoritariamente por el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo, la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y entidades privadas como la International Conservation Caucus Foundation.

 

La creación de esta muralla natural es sumamente necesaria para evitar una catástrofe humanitaria en el futuro a causa del hambre, ya que, según cifras de la ONU, cerca de 500 millones de africanos verán cómo disminuye su calidad de vida por culpa del calentamiento global, mientras que cerca de 60 millones van a tener que abandonar sus hogares por culpa de la desertificación del Sáhara y el Sahel.

 

Por otro lado, La Gran Muralla Verde, tiene como intención crear una especie de zona utópica en el que hombre y naturaleza trabajen en conjunto, ya que en el proyecto está contemplado recuperar varias técnicas de cultivo tradicionales que se han perdido por muchos avances, del mismo modo también pretende reincorporar varias especies que se han alejado de la zona a causa de la desertificación.

 

Quedan muchos años más para poder terminar el proyecto, ya que no solo se trata de la plantación de los árboles, sino que también están pensando en la creación de un dique y un gran sistema de riego para potenciar la agricultura en los países más afectados por el hambre, pero ya se están empezando a ver los beneficios entre sus habitantes. Las tierras recuperadas han permitido a las comunidades aumentar sus ingresos y producir alimentos para sus familias al mismo tiempo. Senegal ya ha ejecutado una extensión de unos 150 km. Cada año se plantan casi dos millones de plantones y sobreviven entre el 70 y el 75%.

 

Sin duda, esta gran muralla es un ejemplo de lo que podemos hacer, los seres humanos, cuando nos unimos por una causa común que va en beneficio de todos. Una muralla que, en vez de dividir, nos logra conectar. África nos da una gran lección al resto del mundo: el trabajo bien hecho toma tiempo, pero vale el esfuerzo.

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