Chile Huerta

Michelle de Rurange y Tomás Lasnibat

por Carolina Espinosa

Imágenes: Rodrigo Carvajal

La historia detrás de Chile Huerta es una historia que puede ser la historia de muchos. La diferencia está en si nos hacemos cargo o no de aquello que soñamos y lo llevamos a cabo.  Michelle de Rurange es su fundadora. Creció en el sur de Chile, rodeada de animales y de cultivos. Cosechar era un panorama familiar. Una vez que terminó el colegio se vino a Santiago a estudiar publicidad y a trabajar. Un ritmo que poco a poco empezó a afectar su salud.

 

Dolores de cabeza, problemas a las tiroides y depresión, fueron algunos de los problemas que llegaron a formar parte de su rutina, sumado al stress, mala alimentación y fumar una cajetilla diaria. En medio de esa vorágine conoció a Tomás Lasnibat, un ingeniero civil industrial con quien se casaría un tiempo después. “Conectamos inmediatamente” nos explica Michelle al hablar de Tomás. Un problema en el edificio donde vivían, en pleno Providencia, los impulsó a salir a buscar eso que siempre habían soñado y que, hasta ese momento, no habían perseguido: vivir en una parcela y bajar el ritmo de vida. Visitaron varias y ninguna los convencía hasta que vieron a Buda. En Chicureo, en un terreno en pendiente, la cabeza de un Buda tallada en piedra fue lo que convenció a Michelle de que su hogar iba a ser ese. El lugar requería de mucho trabajo, todo estaba seco, pero fue precisamente eso, lo que poco a poco fue sanando a Michelle.

 

Convencida de que necesitaba hacer un cambio y, sin saber mucho al respecto, decidió hacer su propia huerta. Visualizaron el lugar donde ponerla y se pusieron a trabajar. La naturaleza es muy sabia y tiene un poder que, para aquellos que crecimos en ciudades, cuesta creer. Sembrar, cultivar y cosechar requiere tiempo y de un tiempo que no es el de nosotros, sino que el de la naturaleza. Esperar es parte del proceso y aprender de este proceso es parte de la sanación. El cambio que quería Michelle y Tomás, involucraba entender que el tiempo implica prioridades y las prioridades ordenan nuestro tiempo “Tener tiempo acusa aquello que es importante para ti”.

 

Paciencia y observación, son la clave para trabajar con la naturaleza y de paso hicieron que Michelle empezará a conectarse consigo misma, a escuchar a su cuerpo y desde ahí sanar.

 

“Seguí con mi trabajo de oficina durante un año, pero mi cabeza estaba en mi huerta, no podía concentrarme en nada más”. Tomás fue fundamental en la decisión de Michelle de renunciar para dedicarse no sólo a la huerta, sino en su proceso de auto sanación. “Esto pasó a ser un proyecto de familia, un cambio de estilo de vida, nos replanteamos el tipo de vida que queríamos para nosotros”. Han pasado 5 años desde esa decisión y pueden decir que su vida es otra, una mucho mejor. La naturaleza les ha entregado todo.

 

“Cada uno tiene su propio proceso, lo importante es entender que el cambio está en uno. No esperar que alguien más venga y te solucione las cosas. Hay que trabajar en uno mismo y desde ese espacio ayudar a los demás.”

 

Se han ido especializando para poder traspasar aquello que han ido aprendiendo. No hay recetas, la naturaleza manda. La mejor forma de aprender es metiendo las manos a la tierra y probar, para esto Michelle y Tomás realizan talleres, donde muestran su experiencia y aquello que la tierra les ha ido enseñando. Vivir mejor, es posible. La naturaleza tiene la respuesta, sólo hay que saber observar y esperar. Cada época del año entrega los nutrientes que el cuerpo necesita y no se necesita de mucho espacio para tener una huerta orgánica.

 

La mañana de la entrevista pudimos disfrutar de lo que Michelle y Tomás han construido con esfuerzo y amor. Cada rincón habla de ellos y de su forma de vida. Aprovechar al máximo lo que el universo les da es su premisa. La casa, que formaba parte de la parcela, la han ido adecuando para que sea lo más sostenible posible. Poco a poco le han ido sumando paneles solares, sistemas de ventilación y tratamiento de las aguas grises. Todo se reutiliza. Todos los restos orgánicos se transforman en compost, en hummus o en elementos de limpieza para la casa. Incluso la chimenea, que nunca han usado como tal, la transformaron en un Filtro Vivo que absorbe el humo, lo enfría y alimenta a las plantas con CO2.

 

“Parece mucho si lo vemos todo al mismo tiempo, parece mejor cuando vamos un paso a la vez.”

 

Mientras conversamos la vida pasa a otro ritmo, no nos damos ni cuenta y ya es medio día. Los perros nos acompañan en todo momento, de fondo algunos pájaros cantan junto al sonido del agua, los autos de la carretera pasan desapercibidos en este entorno de perfecta comunión.

 

Dicen que el jardín es el reflejo del alma de su dueño, Chile Huerta es un buen ejemplo de ello. Se respira paz.

 

Para saber más sobre los talleres de huerta orgánica pueden visitar www.chilehuerta.cl donde además pueden encontrar datos, notas sobre distintos temas relacionados y una tienda online con distintos productos ¿Cómo cuáles? Semillas orgánicas, libros (¡amamos los libros!), mesas de cultivos, mini huertas (ideales para departamentos), calendarios plantables y muchos más!

AZOTEA
 
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