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SOLEDAD LARRAÍN

Arquitecta especialista en sustentabilidad, Secretaria del Directorio Nacional del Colegio de Arquitecto, miembro CAJ, Co-fundadora Mujer ArquitectA, Docente Arq UDD, miembro New Indie, y Socia L2 Arquitectura. Trabajando por el planeta y nuestra vida en él.

@comitedearquitectosjovenes

@caj_coarq

CIUDADES A TODO COLOR

 

La creciente urbanización global se siente fuerte en un país como Chile donde, sobre el 90% de su población ya vive en zonas urbanas, proceso que se acelera rápidamente y que no sólo podemos notar en el crecimiento de las ciudades, sino también en sus dinámicas y paradigmas propios.

 

Hace unos 10 años hablábamos de las Smart Cities, luego de las Ciudades Sustentables y hoy la escala humana pareciera ser la variable de mayor importancia a la hora de construir ciudad. Cómo se resuelve entonces el ejercicio de proyectar la urbe, si los grandes proyectos de infraestructura, toman al menos 10 años, desde que se piensan hasta que se ejecutan. Es además un desafío, ya que, en ese intertanto, la realidad ha cambiado. Los intereses se han movido y las preocupaciones de los ciudadanos han cambiado, reordenando sus prioridades.

 

En respuesta, el llamado urbanismo táctico, ha entrado con fuerza en Santiago y otras ciudades del país, implementando desde intervenciones efímeras hasta proyectos con años de proyección. Se definen como intervenciones temporales y propositivas que buscan mostrar a la ciudadanía, nuevas posibilidades de apropiación del espacio público. Éstas iniciativas no han venido sin crítica de por medio, en general cuestionando su impacto, ejecución, duración y el carácter amateur de algunas de ellas.

 

¿Cuál es el aporte de estas intervenciones en la ciudad, o son acaso simples caprichos urbanos?

 

El error es creer que estas intervenciones buscan reemplazar la infraestructura formal de ciudad, y que se tratan de un dilema excluyente, cuando son precisamente lo contrario.

La idea es replantear los espacios y usos conocidos, poniéndolos a prueba a la luz de la vida cotidiana, generando una conciencia urbana en sus habitantes y develando el concepto del derecho a la ciudad. Como dijo el sociólogo urbano David Harvey: “El derecho a la ciudad no es simplemente el derecho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos. Necesitamos estar seguros de que podremos vivir con nuestras creaciones (un problema para cualquier planificador, arquitecto o pensador utópico).”

 

Este espíritu de cambio y de testeo, es la esencia del urbanismo táctico. Una oportunidad para abrir posibilidades, medir impactos e incorporar a los ciudadanos al proceso de construcción de ciudad. Así, en los últimos años, han aparecido ciclovías experimentales, plazas de bolsillos y paseos de borde rio, que, en su iteración, han logrado identificar de mejor manera lo que la gente quiere y necesita. Esto, desde una base medible, tanto cuantitativamente como cualitativamente, puede traducirse en un aumento de posibilidades de éxito de una futura implementación permanente, que significará no sólo una gran inversión, sino también una obra estática de largo plazo.

 

Un claro ejemplo es el nuevo paseo peatonal Bandera, donde el tramo intervenido, ha estado cerrado desde el año 2013, para el tránsito vehicular y de transporte público, debido a las obras de construcción de la Línea 3 del Metro. Un espacio sub utilizado, peligroso e indigno para el peatón, se replantea como un paseo peatonal que, además, llena de color, un gris centro de Santiago. Esto tiene por finalidad dar prioridad a los usuarios a pie, quienes de inmediato se ven convocados, les guste o no la intervención, a hablar y discutir sobre ese espacio y sus posibilidades. Este proyecto que cuenta con 3.300 metros cuadrados, entre las calles Moneda y Compañía, podrá ser apreciado, en una primera instancia, sólo hasta el 31 de agosto de 2018, fecha en que concluyen dichos trabajos. Sin embargo, el proyecto cuenta con un ítem de medición, lo que permitirá evaluar el futuro de la calle con información cuantitativa, permitiendo probar si efectivamente el paseo peatonal trae consigo más beneficios que la reapertura de la antigua calle. Por ahora, y por cerca de un año, los santiaguinos podrán disfrutar de un centro vivo y lleno de color. Como dijo el alcalde Felipe Alessandri: “Queremos un centro amigable, donde todos transiten. Queremos cambiarle la cara”.

 

Estas intervenciones, complementarias a las grandes obras, abren posibilidades y permiten levantar la información necesaria para el desarrollo de las obras de largo plazo. Es así como ambas intervenciones, a corto y lago plazo, deben trabajar juntas, ya que construir ciudad es una tarea compleja, abierta y cambiante, y debemos utilizar todas las metodologías de trabajo que nos permitan abordar todos sus problemas, generando así ciudades más justas.

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