Aquí y Allá

PABLO CASALS AGUIRRE

Arquitecto, Profesor, Fotógrafo y Realizador | CHILE

@pablocasalsaguirre_works

www.pablocasals.cl

Texto: Carolina Espinosa   Imágenes: Gentileza de Pablo Casals Aguirre

La carrera de Pablo, antes de formar su propio estudio, se inició en las oficinas de Edward Rojas, Premio Nacional de Arquitectura, y en la oficina de Felipe Assadi y Francisca Pulido. La influencia de su padre hizo que su trabajo se enfocará en el desarrollo fotográfico y audiovisual dentro de la arquitectura, trabajo por el cual ha sido reconocido nacional e internacionalmente. Según sus propias palabras, el registro audiovisual es la mejor manera que hay para mostrar un proyecto, además de ser un medio democrático para que todos tengan acceso al conocimiento de esta profesión a través de las obras construidas. A Pablo le apasiona su trabajo y se nota, se toma el tiempo para responder cada pregunta a pesar de tener una agenda apretada. Quedamos en una cafetería del Barrio Las Lilas, en Providencia. Al momento de la entrevista yo llevaba pocos días en Chile y Pablo, que estaba al tanto de esto, me trajo de regalo unos cuchuflíes, a modo de bienvenida ¡Que detalle!

¿Quién es Pablo Casals-Aguirre? ¿Cómo te definirías?

 

Me definirá como un hombre disfrazado de niño, un soñador e idealista.

 

¿Cómo llegas a estudiar arquitectura? ¿Qué es lo que te atraía de esta carrera?

 

Mi padre, además de ser una gran persona, era ingeniero civil y yo siempre lo acompañaba a obra. Las construcciones siempre me parecieron atractivas. De la ingeniería y la construcción, nació mi interés por la arquitectura y el diseño. Me encantaba diseñar cosas, aviones, ciudades, siempre dibujé, desde muy pequeño. Estudiando arquitectura, hice grandes amigos que tengo hasta el día de hoy, y me fue muy bien, al revés de mi etapa escolar, donde me costó encontrar algo en lo que sentirme realmente bueno. La universidad fue una etapa muy buena de mi vida, de desarrollo personal y espiritual, pero sobre todo en el hacer, en el obrar. En la universidad me empecé a hacer preguntas sobre lo que me interesaba y lo que quería hacer. Fue una etapa importante.

 

Y la realización audiovisual de proyectos de arquitectura, ¿dónde nace?

 

Como te decía antes, desde muy pequeño acompañaba a mi papá a sus proyectos, a los edificios en construcción y él siempre iba con su cámara VHS montada al hombro, de esas con cable grueso, y grababa lo que iba viendo, y además lo iba narrando, describiendo el edificio a medida que lo recorría.

 

¿Esto lo grababa para él?

 

Sí, para él…era una motivación personal. En su casa, en vez de libros hay muchos VHS, cintas con sus registros. Así partió todo, desde mi padre y después de manera muy autodidacta, leyendo, estudiando y experimentando por mi cuenta. Cuando salí de la universidad, trabajaba de 9:00 a 9:00 hrs por muy poco dinero, un día leí una frase en un Paper de una artista que me marcó, “me faltan horas al día para hacer lo que más le gusta” y yo, por mi parte, contaba las horas del día para irme de la oficina, entonces me di cuenta que estaba incómodo y cuando estamos incomodos es cuando nos empezamos a hacer preguntas ¿Por qué me queda incomodo este zapato? Me creció el pie, estoy creciendo, tengo que cambiar algo, pero no sé qué. Seguí trabajando en esa oficina unos años más. Un día llegó un pasante mexicano a la oficina, por una semana, Alfonso Medina, nos hicimos muy amigos y empezamos a colaborar juntos, a distancia, cuando volvió a México. Trabajábamos bien a distancia, así que decidí renunciar a la oficina donde estaba trabajando, y seguir con el Pinche Alfonso de T38 Studio. Un día, le pedí una cámara de fotos y ahí empezó mi trabajo con la cámara de manera más seria. El primer corto que hice fue a la casa Curutchet de Le Corbusier, lo edité con windows movie maker y lo subí a vimeo, no tuve ninguna visita en 3 meses hasta que me llamó David Basulto de ArchDaily y me ofreció publicarlo en su plataforma. Estamos hablando del año 2010, cuando la arquitectura se mostraba principalmente por medio de la fotografía. Una vez publicado en ArchDaily, pasé de cero a cien, en cuanto a visibilidad y me di cuenta que hay otra forma de hacer y mostrar arquitectura. Después de un par de publicaciones más en Archdaily, me llamó Miquel Adriá, editor de la revista Arquine, y me ofreció filmar la serie Blanca Montaña, un conjunto de capsulas con 14 obras de arquitectura chilena. Para mí era como que me llamaran para la selección chilena de fútbol y lo más bonito de todo esto, incluso el hecho de estar aquí contigo, es que yo no he buscado absolutamente nada, yo sólo vivo mi vida con pasión, con obsesión y con mi cámara haciendo lo que más me gusta. Todo lo que he logrado, ha sido consecuencia de mi trabajo.

Te mueves dentro de distintos ámbitos de la arquitectura: proyectos, fotografía, cortometrajes y la docencia. No debe haber un día igual que el otro ¿eres de los que les gusta la rutina o, todo lo contrario?

 

Soy cero rutinas. Y tiene que ver con lo que te decía, cuando trabajaba en esta oficina de 9:00 a 9:00 y leo el Paper de esta artista y sueño con tener mi propio emprendimiento, desde ese día me propuse que ningún día sería igual al otro, y lo he logrado. Me acuesto tarde y me levanto temprano, eso es lo único que tengo como rutina y tiene que ver con el rigor, algo fundamental en todo lo que desarrollamos. El talento es sólo el 1% del éxito, el otro 99% es el trabajo.

 

Como realizador visual, has tenido la oportunidad de acceder a varias obras de arquitectura. Mostrar la esencia de un proyecto requiere de una sensibilidad especial, ¿en qué te fijas cuando visitas una obra?

 

Lo que intento encontrar es la esencia de la obra desde el punto de vista poético y tectónico. Lo primero en que me fijo es la luz, como incide la luz en el proyecto, la orientación, la materialidad, la estructura, como llega al suelo, como se relaciona con el lugar, con el territorio.

 

¿Cómo sabes por dónde empezar a mostrar una obra?

 

Siempre trabajo a favor del sol, para que me vaya acompañando la luz. Siempre estoy mucho antes que salga el sol, para ver cómo se relaciona el proyecto con la penumbra, ver como aparece el vacío y desaparece el perfil del proyecto. Esto es algo que me interesa mucho, es ahí donde aparece el alma de la obra y del arquitecto y desaparece su ego. Hoy, algunos arquitectos, están preocupados del look, de cómo se va a ver la obra, más de cómo se van a vivir los espacios.

 

De todas las obras con las que has trabajado ¿Cuáles te han llamado más la atención y por qué?

 

Mi proyecto favorito, en Chile, es el Monasterio de los Benedictinos. Es un proyecto sobrecogedor que a nadie deja indiferente y eso es buena arquitectura. Hay mucha gente que va, no por la arquitectura sino por el todo, un total sobrecogedor. Otro proyecto que me sobrecoge mucho, son las Termas Geométricas de Germán del Sol, para mí uno de los mejores arquitectos de Chile, este proyecto es una oda a la simpleza y a la estrategia, la estrategia de ser capaz de evocar desde la austeridad, lo mismo pasa con los Benedictinos. Son dos obras muy honestas y que funcionan hasta el día de hoy y que forman parte de la historia de la arquitectura chilena. En el extranjero, hay varias, la Casa Curutchet de Le Corbusier, el Pabellón de Mies, las Case Study Houses en California son una maravilla, cómo todo el interior está diseñado, no hay nada al azar. También me ha tocado ver obras mal construidas de muchos archirockstars.

 

¿Y qué haces en esos casos, cuando te encargan registrar una mala obra de arquitectura, mal construida?

 

En esos casos, me cuesta mucho trabajar, porque sé que después debo intervenir las imágenes para que la obra se vea bien. Toda esa irresponsabilidad en la ejecución y/o planos malos, recae en nuestro estudio, nos llevamos el peso de hacer que todo se vea impecable. En muchos casos digo simplemente que no, y doy un paso al costado.

Los tiempos cambian aceleradamente, vivimos en una época donde es más importante “parecer” que realmente “ser”, lo que también se ve reflejado en la arquitectura, mientras más espectacular la imagen 3D, mejor. Como docente, ¿Cuál crees que es el mayor desafío? ¿Cómo hacemos para que los alumnos (as), y futuros (as) arquitectos (as), le den mayor importancia al proyecto que a la imagen final que puedan lograr de él?

 

Eso pasa por la academia, es responsabilidad de los profesores. Las direcciones de las escuelas debiesen tener cuerpos docentes comprometidos y no profesores taxis, equipos docentes de media jornada, por lo menos, porque eso es lo que conforma una escuela. Cuando un alumno ve a sus profesores no sólo cuando tiene clases, se arma un equipo, no hay pérdida de tiempo y si no hay pérdida de tiempo, se trabaja con eficiencia y con la eficiencia aparece la magia y cuando aparece la magia aparecen las obsesiones que dan origen a la pasión y cuando estas dentro de ese orden es imposible no llegar a buenos resultados. Pero la responsabilidad la tiene el profesor y las universidades, al conformar el cuerpo docente. El alumno, la única responsabilidad que tiene es tener interés e intentar encontrar su pasión durante el periodo de escuela.

 

En tus inicios, trabajaste con Edward Rojas, Premio Nacional de Arquitectura, ¿Cómo fue esa experiencia?

 

Fue inolvidable. Esa ha sido la única vez que he postulado a un trabajo y fue increíble. Viví un par de meses en un palafito, me levantaba a las 7 de la mañana y me iba caminando al trabajo. La verdad es que fue una pasada mágica por la isla, trabajar con Edward fue un desafío, él es un arquitecto muy exigente, muy abocado al territorio, muy abocado a la estrategia y no tanto a la forma. Fue un paso necesario en mi vida, un paso mágico, donde, además, supe que sería padre por primera vez, de mi hijo Clemente, varios años después llegaría Santi.

 

Si tuvieras que elegir uno de tus trabajos, como carta de presentación ¿Cuál seria y por qué?

 

Elegiría mis últimos trabajos. El que hice con E2A de Piet Eckert y Wim Eckert, dos arquitectos suizos, que fueron los primeros en creer en mí en Europa y que me dieron la posibilidad de hacer mi trabajo allá. Es una nueva apuesta cinematográfica, un nuevo cuerpo narrativo y una nueva forma de experimentar el sonido, el 70% de una obra audiovisual lo hace el sonido y esa es la importancia que le doy. No es lo mismo esta frente a una losa a 2 metros de altura que estar frente a una que está a 15 metros ¿cómo muestro, en una imagen, la sensación de esa escala en el espacio a una persona que no está ahí?, mediante el sonido. El sonido te puede evocar múltiples sensaciones, así como cuando estás en tu auto y suena en la radio una canción que escuchabas a los 14 años y te transporta a buenos recuerdos. Otro proyecto que elegiría, es el trabajo que hice en mi gira por Europa, con las piscinas públicas en Bellinzona de Aurelio Galfetti. Ambos trabajos, marcan un antes y un después en mi carrera y ahora último, la serie que estoy filmando para Germán del Sol, con varios de sus proyectos que serán expuestos este 2019.

 

¿Cuál es tu proyecto soñado?

 

Hacer series de arquitectura en el mundo, hacer un atlas audiovisual de los mejores edificios modernos en el mundo y que ese sea ese sea el primer capítulo. Y un sueño mayor aun, después de hacer esta serie, sería dejar una biblioteca audiovisual en las universidades, donde vayas con tu teléfono y a través de códigos QR puedas acceder a todo este material, y por qué no, después poder llegar a la televisión para llevar este registro a todos y todos puedan visitar estas obras, sin tener la necesidad de viajar.

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