Apio Arquitectura

por Carolina Espinosa

Imágenes: Gentileza de Apio Arquitectura

Recorrer una buena obra de arquitectura, de la mano de su arquitecto (a), debe ser una de las cosas que más disfruto en esta vida y no sólo porque soy arquitecta sino porque los procesos creativos, en general, me motivan. Recuerdo haber recorrido un par de obras de Benedetta Tagliabue con ella contando cada detalle del diseño y cómo, junto a Enric Miralles, habían imaginado cada espacio. En uno de esos recorridos mencionó algo que me quedo grabado y que siempre uso cuando inicio un proyecto: no existe la hoja en blanco, cada proyecto trae consigo un lugar y sus características, un programa único (y si no es único, lo hacemos único), a quienes lo habitarán y sus formas de habitar, etc. Y es precisamente esto, a mi juicio, lo que diferencia la buena arquitectura de la mala: saber ver y llevar a la obra todo aquello que está previamente. APIO Arquitectura, tiene esto.

 

Angie Chadwick, Teresita Guzmán y Carola Letelier se conocieron cuando estudiaban arquitectura en la Universidad Finis Terrae. La amistad se fue complementando con una visión compartida sobre el modo de abordar los encargos. Esto fue lo que, finalmente, las impulsó a formar su propio estudio en el año 2010: APIO Arquitectura. El nombre APIO esconde cuatro especialidades, dirigidas por equipos diferentes, dentro de una plataforma multidisciplinaria: [A]rquitectura, [P]aisajismo, [I]luminación, [O]bras. Ellas, en particular, encabezan los equipos de arquitectura y obras.

 

Al revisar sus obras es fácil de reconocer ´la mano´ de estas arquitectas, un lenguaje propio. La calidad y calidez de cada espacio, la relación entre los distintos espacios y escalas, el uso de los materiales y la relación con el contexto, da cuenta de una rigurosidad profesional, donde nada queda al azar, como de una sensibilidad que hace que cada proyecto pertenezca a aquellos para los que fue construido, en el lugar donde fue construido.

 

“Buscamos que nuestra arquitectura esté estrechamente ligada al paisaje y al contexto; tratando de generar la mejor síntesis entre el encargo, la calidad espacial, y los recursos naturales que el entorno entrega”.

 

La clave está en pensar en los espacios, más que en la forma y entender que todos los lugares y familias son diferentes. En definitiva, se trata de tomar cada encargo como un proyecto único, con todas aquellas particularidades que lo hacen irrepetible. Suena a algo obvio, pero no lo es, muchas veces las ideas pre-concebidas predominan por sobre la realidad y terminan siendo un capricho que puede matar la obra en general.

 

“Rescatar las cualidades de cada lugar, tratando de interpretar y conducir el encargo hacia espacios que lo identifiquen, en eso nos basamos”.

 

Son varios proyectos los que llevan construidos y todos cuentan con un valor difícil de poner en palabras, pero, si tuviesen que elegir uno que, de alguna forma, marcó un antes y un después, la ´Casa 1 Todos los Santos´ fue un hito. Todos los proyectos presentan algún tipo de desafío, pero en el caso de esta casa, el desafío fue grande. En un lugar extremo y con una gran pendiente, lograron generar una horizontal donde no la había, poniendo en valor el suelo natural sin casi modificarlo. Respetando la naturaleza, utilizando materiales prácticos para un exterior que debe soportar un clima agresivo y, además, para lograr un interior cálido y acogedor, el proyecto fue tomando forma hasta llegar a un buen resultado. Un sinfín de detalles y decisiones sostenibles, que remarcan la importancia del rol del arquitecto(a).

 

“La arquitectura define la calidad de vida de las personas, crea espacios que reciben, protegen, congregan…Alimenta, a través de la forma y relación entre los espacios, de la iluminación natural, de cada uno de sus materiales, la vida de quienes la habitan”.

 

Por otro lado, APIO Arquitectura suma un ingrediente no tan común en el campo de la arquitectura: son una oficina liderada exclusivamente por mujeres. Dentro de un mundo históricamente de hombres, las arquitectas, en general, han sabido abrirse paso, ser un real aporte e incluso marcar pauta dentro de los distintos ámbitos de la disciplina. Angie, Teresita y Carola, son la prueba de ello.

 

“Hemos tenido muy buena recepción. Las mujeres tenemos una sensibilidad especial y una estructura y organización mental que hace que nos ocupemos de hasta el último detalle”.

 

Algo que, sin duda, sus clientes agradecen.

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