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Árbol Nativo

ALEJANDRA GONZÁLEZ

Arquitecta, viajera, amante de las plantas y de la música. Master en arte sonoro en la Universidad de Barcelona. Me gusta el yoga, bailar, vivir el momento, cantar y disfrutar de las cosas que hago.

alejandragonzalezurrea@gmail.com

Texto e Imágenes: Alejandra González

La forma en la que habitamos una ciudad tiene mucho que ver con su historia, con su planificación, con su territorio y su paisaje. Dentro de esto último, los arboles tienen múltiples funciones fundamentales para la habitabilidad de una ciudad, ya sea por su rol ornamental, la sombra que entregan en los días calurosos, como ordenadores de espacios y su importante rol en la limpieza del aire, por mencionar algunas. Mientras viví en Barcelona, me di cuenta de que el único árbol que podía identificar claramente era el plátano oriental. En Santiago me pasaba lo mismo. Esto hizo cuestionarme sobre los árboles y sus múltiples funciones, sobre aquellos árboles que estuvieron desde siempre. ¿Cuáles serían los árboles propios o nativos de cada lugar? ¿Cómo sería el paisaje original de cada ciudad? Desde ese momento, miro a los arboles desde otra perspectiva, buscando que sean ellos quienes me cuenten más sobre cada ciudad que visito.

 

Esta columna busca dar a conocer y rendir homenaje a los árboles nativos presentes desde tiempos inmemoriales en la ciudad de Santiago, indicando donde se pueden ver y como reconocerlos.

 

Palma Chilena

 

Nombre científico: Jubaea chilensis

Nombre en Quechua: Can-Can

Nombre en Mapudungún: Lilla

 

¿Sabías que si das vuelta un billete de cinco mil pesos verás una imagen del parque nacional la Campana, hogar de muchas palmas chilenas?

¿Cómo reconocerla?

 

Alcanza unos veinticinco metros de altura aproximadamente. Su tronco es uno de los más anchos entre las palmeras, llegando a medir más de dos metros, es liso ya que se va auto limpiando a medida que crece (lo que impide a roedores trepar por ella para comerse los huevos de los pájaros que anidan ahí). A medida que crece se va angostando, a diferencia de las otras palmeras. Esto es causado por el agotamiento al que es sometido el árbol al producir sus frutos o coquitos. Puede vivir más de 500 años, crece aproximadamente ocho centímetros por año. Sus hojas son en forma de pluma, a diferencia de otras palmas que tienen hojas y ramas con forma de abanico.

Su estado de conservación es vulnerable, ya que se depredó para obtener su miel, que solo puede extraerse una vez que se bota el árbol.

 

Una buena noticia es que, en veinte años, La Fundación para la Recuperación y Fomento de la Palma Chilena (Furpach), organismo privado sin fines de lucro, logró la histórica recuperación de dos mil quinientos ejemplares en un vivero creado especialmente para rescatarla, ubicado en las más de mil hectáreas protegidas que tiene en la Reserva Ecológica Oasis de la Campana en la Región de Valparaíso. Su meta ahora es alcanzar su población original estimada de cinco millones, antes de la llegada de los españoles a Chile.

 

Aún no es considerada monumento natural de Chile, a pesar de ser un árbol endémico de nuestro país, y de ser la segunda palma perteneciente a la zona más austral del mundo.

 

¿Dónde verla fácilmente? En la Plaza de Armas de Santiago, en el parque Bicentenario y en el Parque Quinta Normal, por mencionar tres zonas de fácil acceso y reconocimiento.

 

¿Más información?

www.fundacion.cl

www.palmachilena.cl |

www.palmaschilenas.cl

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